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Paula, un ciclón pigmeo

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Por el Dr. José Rubiera Torres

Imagen del satélite GOES a las 2:45 PM (hora de verano de Cuba) del día 15 de octubre. PAULA se convirtió en una amplia zona de bajas presiones ya absorbida por un frente frío.

Aunque modernamente se les llama “midget” a los tifones (o huracanes) muy pequeños, palabra surgida en el oceáno Pacífico donde surgen con  cierta frecuencia, hay que destacar que mucho antes de que apareciera esta palabra, en Cuba había surgido la voz  “pigmeo” para denotar este tipo de ciclón tropical tan temprano como en la década del 30 en el pasado siglo XX, pues así llamaba el destacado pronosticador de huracanes, José C. Millás, a este tipo de huracán muy pequeño.

Huracán “pigmeo” fue el del 2 de septiembre de 1935 que devastó a Cayo Hueso. Fue un intenso Categoría 5 con una presión mínima de 892 hPa, el huracán más intenso del pasado siglo en azotar a los EE.UU., pero tan pequeño que no se sintió ni en el sur de la Florida ni en Cuba. Sin embargo, destruyó a Cayo Hueso y perecieron entre 400 y 600 personas, la mayoría de ellos veteranos de la I Guerra Mundial que trabajaban en el tendido de una vía férrea, a los cuales no se les avisó del ni tuvieron noticias previas del huracán. Este hecho fue recogido en el artículo-denuncia del insigne escritor norteamericano  Ernest  Hemigway, en su artículo ¿Quién mató a los veteranos?

Huracán “pigmeo” fue también el último de los huracanes de gran intensidad que azotó a La Habana en el siglo XX, el del 5 de octubre de 1948. Fue un huracán categoría 3, cuyo centro pasó por la costa Norte y cerca de la Capital con rumbo Nortenordeste, ya habiendo efectuado la recurva. Se registró una racha de 211 km/h en Casa Blanca, La Habana, pero era un huracán también muy pequeño, con unos 30-35 km de vientos huracanados alrededor del ojo, los que ocasionaron grandes daños en Pinar del Río y La Habana.

Y ahora, después de muchos años, el mes de octubre genera otro huracán pigmeo en el mes de octubre: Paula. Y como nos ha tocado de cerca, vale la pena  decir algunas cosas sobre este sistema tropical.

En el Canal de Yucatán Paula llegó a ser un huracán categoría 2, con vientos máximos sostenidos de 160 km/h y una excelente estructura, pero tan pequeño que el ojo alcanzaba sólo 14 kilómetros de diámetro, los vientos de fuerza de huracán llegaban sólo a 30 kilómetros del ojo y los de tormenta tropical hasta 95 kilómetros de distancia del centro. Recordemos que a los ciclones tropicales se les clasifica por los vientos máximos sostenidos, no por las rachas, y que cuando decimos vientos de huracán son los de más de 118 km/h, mientras que los de tormenta tropical son aquellos entre 63 y 118 km/h. Las rachas, son de 1.2 a 1.3 veces el viento máximo sostenido, pero son más fáciles de observar y aunque duran unos 2 segundos, son las que ocasionan daños con su golpe. Lo recuerdo para tener bien claro de a qué nos referimos con vientos de huracán y por vientos de tormenta tropical.

Paula era tan pequeña que de no ser por los adelantos científicos modernos con las técnicas de satélite o radar, nadie hubiera sospechado su existencia.

Los fuertes vientos superiores que existían en la porción delantera de una vaguada u hondonada superior, a alturas de hasta 10-12 kilómetros, hicieron debilitarse gradualmente a Paula, la inclinaron al norte y después al nordeste y este hacia Cuba.   De esta manera, Paula disminuyó su fuerza hasta una tormenta tropical con vientos máximos sostenidos de 105 km/h,  justo antes de penetrar en Cuba,  por las inmediaciones de Puerto Esperanza, Pinar del Río. Me estoy refiriendo a la región central de su circulación, sólo visible por radar y por los datos de las estaciones meteorológicas, porque al ser una tormenta tropical ya no tenía ojo. Sin embargo, las estaciones cubanas de esa provincia y de La Habana sólo midieron un viento máximo sostenido de 70 a 80 km/h, con la racha más alta medida en la estación de La Palma, Pinar del Río, con 110 km/h.

Entonces se movió al este, próximo a la trayectoria  prevista, sobre el territorio habanero. Al ser este territorio muy estrecho, parte de la circulación quedó sobre el Golfo de Batabanó, un estanque de agua muy cálida por su poco fondo, y de allí tomó energía. Al mismo tiempo, una fuerte área de tormentas eléctricas que se encontraba al norte de Cuba, en el Estrecho de la Florida, donde había actividad severa, tangenteó la costa en el nordeste de Pinar del Río y la ciudad de La Habana, dando por espacio de hora y media a dos horas una lluvia intensa con frecuentes truenos y descargas eléctricas, algo que nuestros mayores saben que no es usual en un ciclón tropical.

La lluvia medida en la estación de Casa Blanca entre la 1 pm del día 15 y la 1 pm del día 16 fue de 81.9 mm, de las cuales le corresponden 78 mm a la registrada en la tarde del día 15 durante el evento de lluvia intensa. Los mayores acumulados en 24 horas en zonas de la ciudad de La Habana estuvieron entre 100 y 150 mm. La mayor racha de viento registrada en Casa Blanca ocurrió a las 6 y 10 de la tarde y fue de 100 km/h.

A partir de ahí, la tormenta tropical Paula se desplazó hacia el este de la provincia de La Habana sin nada significativo, pasó por Matanzas y por Villa Clara completamente debilitada ya a depresión tropical, y salió al mar por el norte de Villa Clara el día 16 por la mañana como una baja, sin lluvia y sólo discernible como un gran anillo de nubes bajas en las imágenes  de satélite en el espectro visible, integrándose ya a un frente frío. Así terminó su vida este organismo tropical del mes de octubre, la tormenta tropical número 16 de la actual activa temporada y el que fuera su noveno huracán, del que paso a paso seguimos durante dos días, de manera general tal y como aparece aquí relatado, en las frecuentes transmisiones de la TV o en los Avisos que se emitían por el Centro de Pronósticos del INSMET cada 6 horas, los que por cierto, también eran publicados amablemente por Cubadebate.

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