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Nuevo octubre en el Caribe Occidental (II Parte)

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Principales huracanes de octubre cuyo centro haya cruzado el país. De izquierda a derecha: el de los 5 días con la recurva en lazo, el de 1944, 1926 y 1870. Los huracanes anteriores a 1851 no se le conocen sus trayectorias completas.

Por el doctor José Rubiera

Cuando vamos hacia atrás en la historia observamos que el proceso descrito al final de la anterior CRÓNICA es el que han seguido la mayoría de los grandes huracanes de octubre en el Mar Caribe, casi todos en el occidente y algo menos en el centro del país.

En el siglo XIX el primer huracán importante ocurrió el 26 de octubre de 1810, la llamada Tormenta de la Escarcha Salitrosa, que resultó ser un terrible huracán. Debió su nombre a que al pasar el viento a gran velocidad sobre el mar se llevaba agua salada y depositaba sal con la lluvia en tierra. La lluvia fue intensísima y prolongada durante 12 días. Se cuenta que las olas destrozaron la calzada de San Lázaro, dejándola intransitable, mientras las olas llegaban a pasar hasta 8 varas de altura sobre las astas de las banderas de las fortalezas de La Habana.

Otro huracán de octubre en el siglo XIX se le recuerda como el más intenso que haya azotado a Cuba. Fue el desastroso huracán llamado Tormenta de San Francisco de Borja, del 10 al 11 de octubre de 1846, con una presión mínima de 916 hPa (o mb). Este es el único huracán Categoría 5 que ha cruzado sobre la ciudad de La Habana en la historia conocida. La capital fue azotada por vientos huracanados durante casi 20 horas.  El valor aproximado del viento fue 255 kilómetros por hora, calculado a partir de la presión, pues no había entonces medición del viento. Las rachas pueden estimarse en el orden de 330 km/h.  Los vientos más intensos se extendían unos 40 kilómetros a ambos lados de la trayectoria, pero la circulación del huracán era gigantesca, pues los vientos huracanados se extendían hasta una distancia de 200 kilómetros al oeste del centro y 270 kilómetros hacia el este, es decir que cubrían casi media Cuba  Hay que señalar que sólo dos años antes, en octubre 4 al 5 de 1844, otro terrible huracán conocido como la Tormenta de San Francisco de Asís, Categoría 4, había azotado a la ciudad con enormes daños.

En octubre 7 al 8 de 1870, el llamado huracán de San Marcos, se hizo sentir intensamente en Matanzas, donde ocasionó el peor desastre del siglo XIX en nuestro país. Según Fernández de Castro (1872) hubo que lamentar unas 800 muertes.

Ya en el siglo XX, quisiera referirme sólo a tres, en primer lugar al célebre huracán de octubre 20 de 1926, Categoría 4, que ocasionó grandes inundaciones y un verdadero desastre en La Habana, con 600 muertes; también se recuerda el gran huracán del 18 de octubre de 1944, también Categoría 4, pero con una enorme área de vientos fuertes, que llegaron a tener una racha máxima registrada de 262 km/h en La Habana. Este huracán ocasionó 300 muertes, principalmente en la ciudad.

Por último les diré que se cumplen ahora 100 años del famoso huracán “de los 5 días”, del 13 al 17 de octubre de 1910. Fue un intenso y desastroso huracán Categoría 4 que tuvo como característica peculiar haber hecho un gran lazo en su trayectoria al noroeste y cerca de Pinar del Río. Por eso se le llamo ¨de los 5 días¨, porque curiosamente cruzó dos veces por el mismo lugar, cinco días después del primer azote. En la capital se registraron rachas de 209 km/h, a pesar de que el centro cruzó distante. Las lluvias fueron prolongadas y torrenciales, entre los días 14 y 18 de octubre se registraron 428 mm en Casa Blanca y en Pinar del Río 645 mm. Este fue uno de los desastres más grandes que han ocurrido en Cuba, aunque el número exacto de muertes se desconoce.

El huracán de los 5 días se recuerda también porque fue motivo de una de las polémicas científicas más importantes y prolongadas de la historia de Cuba. Luis García Carbonell, director del Observatorio Nacional en 1910, explicaba lo sucedido mediante el criterio de había sido un solo huracán. El Padre  Gangoiti del Observatorio del Colegio de Belén en La Habana decía que había habido dos ciclones consecutivos que atravesaron de sur a norte, uno tras otro, a Pinar del Río. Este punto de vista era apoyado también por el Weather Bureau de los EE.UU.

El sabio cubano José C. Millás, en sus investigaciones realizadas entre 1915 y 1921, se apoyó de cuantas observaciones de buques pudo conseguir en el área de estudio, en una época en que ni soñar se podía de radares o satélite, pues muchos años faltarían aún para su invención. Millás logró demostrar  fehacientemente que había sido un sólo y único huracán, el que había descrito una trayectoria en lazo, pasando dos veces por el mismo lugar con 5 días de diferencia. En marzo de 1922, el Weather Bureau de los EE.UU aceptó como correcta la trayectoria propuesta por Millás, que demostró ser válida por cumplir los requisitos técnicos y ser congruente con los hechos observados. A partir de entonces, y con todo justicia, los meteorólogos cubanos llamamos a ese tipo especial de trayectoria de huracán ¨la recurva de Millás¨. Esta fue una polémica bien sonada y prolongada, y aunque ha habido varias más en la historia meteorológica de Cuba, esta ha sido en verdad la más encendida de todas.

Y ahora nuevo llega octubre, y al igual que siempre que llega este mes, los meteorólogos de la mayor de las Antillas observaremos atentamente el Mar Caribe occidental. Es verdad que hace tiempo que está relativamente tranquilo, pero siempre lo vigilaremos con la mayor atención. En estos tiempos de modernos modelos numéricos nos inclinamos a ver algunos signos inquietantes con gran tiempo de antelación, que a veces se reflejan después en la realidad y otras veces no. Pero con temperaturas de 28 a 30 grados en el Mar Caribe occidental y la actividad que ha mostrado esta temporada, no es para menos observar el sur.

De lo que sí estamos seguros es de que con un Servicio Meteorológico moderno y eficiente, con una Defensa Civil organizada y una información oportuna y  clara a la población, que está además educada en lo que son los ciclones tropicales, no habrá que lamentar desgracias personales como las que lamentablemente ocurrían en la época de estos relatos, que recordamos como para clamar que en cada mes de octubre hay que observar atento a nuestro Mar Caribe.

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