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C-Men, la nueva era del rock

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Por Héctor Darío Reyes

Buenas noches hijos de la noche...»

Con esta frase saludaba el español Miguel Ríos a su afición roquera en los 60 del siglo xx. Y es que la noche es escenario de astros y contelaciones, pero también envuelve en otros escenarios, a las estrellas del rock.

Villa Clara es tierra de rock. No por gusto en el año inicial de la década de los 90 se celebró en Santa Clara el primer Festival Nacional de Rock Ciudad Metal 1990.

Muchas han sido las agrupaciones que han surgido en esta tierra. Rockeras hasta la médula. Cada una con su estilo.

Presento en esta ocasión una agrupación que ha sabido subir el nivel en los escenarios santaclareños y evolucionar rítmicamente, para no perderse en la memoria de estos escenarios.

Buenas noches hijos de la noche...»

Con esta frase saludaba el español Miguel Ríos a su afición roquera en los 60 del siglo xx. Y es que la noche es escenario de astros y contelaciones, pero también envuelve en otros escenarios, a las estrellas del rock.

Villa Clara es tierra de rock. No por gusto en el año inicial de la década de los 90 se celebró en Santa Clara el primer Festival Nacional de Rock Ciudad Metal 1990.

Muchas han sido las agrupaciones que han surgido en esta tierra. Rockeras hasta la médula. Cada una con su estilo.

Presento en esta ocasión una agrupación que ha sabido subir el nivel en los escenarios santaclareños y evolucionar rítmicamente, para no perderse en la memoria de estos escenarios.

Me refiero a C-men que ahora fusiona el más universal de los géneros con ritmos cubanos e internacionales, en una suerte de catarsis musical que nada se parece a los ritmos iniciales de hace unos diez años, cuando la voz de Alan Baeza sonaba bajo los influjos del  new metal.

Según el sitio Ciudad Metal, todo comenzó en el verano del año 2000 tras la disolución de la banda K.K. Los guitarristas Manuel Varela y Abel  Oliva, junto al bajo de Julio Morales, idearon conformar una banda que se moviera dentro del nuevo sonido metalero que estaba surgiendo: el new metal. La alineación original queda integrada, además, por el vocalista Alan Baeza y Elio Pablo en el drums.

Su primer concierto fue ofrecido en febrero del 2001 con un éxito inusitado para una banda en comienzos El público no esperaba esa mezcla de hip-hop, funk y rock duro. Algo parecido a esta nueva era en que los seguidores no entienden los nuevos cambios y experimentaciones sonoras y rítmicas.

Luego Baeza abandona a la banda tan pronto es grabado el primer MCD titulado ShockinŽ, y es sustituido por Conrado Morales, quien ya había colaborado en la grabación.

En el 2003 C-men sufre otro cambio: salen Conrado y Elio y entran el actual vocal Pedro Javier y Otto Arboláez en las baquetas y platillos,  además de incorporarse Pedro Luis en la percusión menor. Así la banda pasa por un período de endurecimiento y latinización del sonido atrayendo nuevos fans. Es con esta formación que se graba el primer CD Live, drink, donŽt rest en enero del 2004.

Poco después dejan la formación Varela y Pedro Luis lo cual hace que C-men reajuste todo su material y quede conformado luego por Pedro Javier, Abel, Julio y Otto, dispuestos no decaer en el mantenimiento de la banda. Desde su fundación la agrupación musical newmetalera presenta en su currículo más de 30 conciertos y seis demos registrados en el sitio del rock villaclareño.

En su nueva «era» está liderada y cuenta con los arreglos de Abel Oliva, guitarrista acompañante, el bajo de Manzanita Rojas; en las cuerdas líder se encuentra Ioicenis Lazo, Otto Arbolaes al Drum y presenta a Yusnelito en las tumbadoras. La voz de Pedro Javier Alejo toma matices diferentes a los acostumbrados ritmos metaleros de antaño; esto gracias, además, a los arreglos de Abelito en colaboración con Io.

Mermelada de Mango, Chica Caramelo y Terciopelo Azul, son temas que el entendido lector no reconoce dentro de la tendencia del grupo, y es que este ha entrado en un estado de maduración (o de regresión para algunos detractores de su actual quehacer cultural), en la que mucho han influido las exigencias de la industria turística a la cual responden actualmente. Estaré Aquí y Siento son representativos de esta etapa. Ejemplo feliz de la evolución musical se encuentra en sendas versiones a dos importantes temas de la cancionística criolla: Chan Chan, de Compay Segundo, y Anda, ven y muévete, un clásico de los Van Van y para todos «los que quieren movimiento regular», como sugiere su letra.

Así, entre reggaes, sones y canciones recanroleadas, se afianza un nuevo C-Men, que a decir de algunos, echa de menos a aquellos jovenazos que al inicio de la década rompieron con estereotipos musicales del death, el trash y el heavy de una ciudad friky y punketa, para imponer sonidos del new metal en una Santa Clara donde cuerdas, voces y el retumbar de las bateras se arriesgan a cambiar los aires con que el rock saluda a los hijos de la noche.

 

 

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