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Sobre los Cinco Héroes cubanos

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Amigos y amigas. Gracias a Iris Menéndez Pérez, delegada del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) en Villa Clara, tenemos esta entrevista de Gloria La Riva con Leonard Weinglass  sobre la nueva apelación de Gerardo Hernández, uno de los Cinco Héroes cubanos. Aparece en español y en inglés.

Por Gloria La Riva

Junio 15, 2010

Exclusivo para freethefive.org

Ayer se anunció la presentación de una petición de habeas corpus a nombre de Gerardo Hernández. ¿Qué es una petición de habeas corpus y por qué se le conoce también como colateral?

Después de su condena Gerardo tenía derecho a apelar ante la corte de apelaciones del circuito de Atlanta, lo cual hizo y después buscar una revisión por parte de la Corte Suprema de estados Unidos, lo cual también hizo. Ese proceso es la apelación directa. Cuando ese proceso culmina, como en el caso de Gerardo, entonces uno tiene el derecho de emprender una apelación colateral o un ataque colateral, que es una forma muy limitada de apelación (solamente temas constitucionales que no se hayan litigado previamente, además de una afirmación de inocencia real), en lo que anteriormente se conocía como “habeas corpus federal”. Ahora se le llama moción por la “Sección 2255”. Y ahí es donde nos encontramos ahora.

Presentamos la moción por la 2255 el 14 de junio, y entregaremos el expediente en los siguientes 30 días, indicando aquellas violaciones constitucionales que no habían formado parte de la apelación previa, y una declaración de inocencia real. 

¿Por qué es esta la apelación final para Gerardo? ¿No es el habeas corpus un recurso sin límite de tiempo ni restricciones?

Sin lugar a dudas sí existe un límite de tiempo para el habeas corpus. Usted debe presentarlo dentro del año siguiente al último evento de la litigación. En el caso de Gerardo, éste fue cuando la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó nuestra petición de revisión el 15 de junio de 2009. Así que teníamos un año hasta el 14 de junio de 2010 para presentar el ataque colateral o el habeas corpus. Sin embargo, si se llega a un momento, incluso después que haya concluido este plazo, en que aparezca nueva evidencia que anteriormente no había estado disponible, usted puede regresar a la corte con una muy estrecha oportunidad y argumentar inocencia real, que es lo que nosotros estamos argumentando en estos documentos que hemos presentado.

Cualquier evidencia de inocencia real o de grave mala conducta por parte del gobierno pudiera resultar posiblemente una base para ir nuevamente a la corte, a pesar de tener un plazo de un año de limitación en la instancia actual.

 ¿Por qué existe un límite de un año?

Ese límite fue establecido por el Congreso (en 1996, y firmado por el Presidente Clinton). No había limitación alguna, pero en la reforma de 1996 establecieron un plazo límite de un año para la presentación. Muchas personas piensan que es injusto porque lo que está sucediendo frecuentemente en una serie de casos es que la evidencia surge después del plazo límite de un año. En la actualidad un acusado es presuntamente excluido – salvo que él o ella puedan convencer a la corte del derecho de aceptar una presentación tardía, que no es fácilmente hecha.

¿En qué corte fue presentado lo de  Gerardo y cuáles son los próximos pasos si esta gestión es rechazada?

El caso está presentado en la Corte del Distrito Federal de Miami, que es la corte del distrito sur de la Florida. Este es el mismo distrito donde se realizó el juicio. Por lo general el caso es presentado de nuevo al mismo juez.  Sin embargo, en Miami, al igual que en una serie de otros distritos federales, frecuentemente el juez  que esté sesionando refiere la moción al magistrado, que examina los papeles y hace una audiencia si es necesario.

En algunos casos complicados el juez de la corte del distrito federal pudiera realmente retener el caso y celebrar una audiencia ante si mismo. Todavía no sabemos si la jueza Lenard, que fue la que ofició en el juicio, mantendrá este caso para si misma o si lo va a referir a un magistrado.

¿Si el magistrado o la jueza creen que el caso tiene mérito, qué pasará?

Si alguno de ellos cree que el caso ha lugar, se escribe una opinión. Y en esa opinión la corte establecerá la reparación. La reparación que estamos buscando, desde luego, es un nuevo juicio para Gerardo. Entonces, si perdiéramos, tendríamos el curso normal de apelaciones. Podemos ir de nuevo a la Corte de Apelaciones del 11no. Circuito y ellos revisarán el caso si el tribunal o la corte de apelaciones certifica los temas para la revisión. Y si pierdes allí, puedes pedir de nuevo a la Corte Suprema de los Estados Unidos que reciba el caso.

 Uno de los puntos de la apelación es el referido a los periodistas que estuvieron siendo pagados, sin que la defensa haya tenido conocimiento de ello, periodistas que  eran supuestamente independientes pero estaban recibiendo dinero de Radio y TV Martí.

Este es un caso clásico de evidencia recientemente revelada de una dimensión constitucional. El juicio tuvo lugar en el periodo de 2000 a 2001. Nadie sabía que estos periodistas estaban siendo pagados en aquellos momentos por el gobierno. Pero en el año 2006 fue revelado que de hecho algunos de los periodistas que reportaban regularmente, estaban también en la nómina del gobierno federal en conexión con Radio y TV Martí. Teniendo en cuenta que esto no fue revelado hasta 2006, resulta una evidencia de nueva revelación. Al ser esta es una evidencia de que el gobierno manipuló la actitud de la comunidad, tiene una dimensión constitucional, ya que se violó el derecho constitucional de Gerardo a tener un juicio justo.

Y es además una violación del debido proceso. Así que en nuestros documentos estamos citando la revelación de 2006, y todo el excelente trabajo que fue hecho por el Comité Nacional para sustentar estas revelaciones y para solicitar, bajo la Ley de Libertad de Información, otras informaciones, que están todavía pendientes de ser reveladas, para reforzar la petición.

Existe aún más información, como los litigios por los procedimientos de  la Ley de Libertad de Información, para revelar aún más información acerca de estos periodistas, sus acuerdos con el gobierno, lo que hicieron, y bajo los auspicios de quién.

Nosotros esperamos que el caso esté en la corte del distrito al menos seis meses, probablemente más. De manera que si recibimos nueva información, la misma puede ser agregada a los documentos que nosotros presentaremos este mes y el próximo.

Usted ha recorrido un largo camino defendiendo a gente que ha sido acusada por estar involucrada en casos de justicia social. ¿Cómo usted ve el caso de los Cinco Cubanos en el contexto de su historia de defensa de prisioneros políticos?

Este caso es muy similar a aquellos casos: Una vez que usted tiene una acusación en la que el gobierno tiene un interés político en el resultado, converge allí una fuerte probabilidad de que los pasos que se hayan dado hayan sido inapropiados al inicio y durante el procesamiento del caso. Y se dieron pasos que se desconocían al momento del juicio pero que se conocieron después.

Nosotros vamos a estar buscando otras informaciones que el gobierno  tiene congeladas, que no entregó, y que usó para manipular este proceso con el fin de obtener una condena. Como ha sucedido en casos anteriores, este será un proceso revelador donde nosotros vamos a encontrar cosas que no eran conocidas al momento del juicio y que solo se han llegado a saber mediante algunos empujones y presiones.  

¿Qué abogados están vinculados a las apelaciones?

 La mayoría de los abogados se han mantenido en el caso, que se ha prolongado durante 12 años. Otros se han incorporado durante la apelación.

Este es un proceso típico. Con frecuencia, como en el caso de Tom Goldstein, se requiere una pericia especial de un abogado que practica ante una corte específica. Goldstein, desde luego, es un experto en litigios ante la Corte Suprema de los Estados Unidos. Él imparte seminarios sobre litigios ante la Corte Suprema de los Estados Unidos, tanto en la Universidad de Harvard como en la de Stanford. Cuando llegamos al nivel de la Corte Suprema recurrimos a Tom Goldstein.

Con relación a mí, yo llegué al caso en el año 2003, hace siete años, cuando el caso estaba para ser llevado a la audiencia de apelación. El abogado de Antonio se enfermó y se me pidió reemplazarlo.

Algunas personas han preguntado si existe alguna posibilidad después de la apelación final, si existe algún remedio, alguna corte en el plano internacional disponible para los Cinco.

En mayo de 2005 un subcomité del Comité de la ONU para los Derechos Humanos, el Grupo de Trabajo Sobre las Detenciones Arbitrarias, presentó una opinión por parte de cinco jueces, acerca de que la sede violó las normas internacionales de un debido proceso, y solicitaron a los Estados Unidos llevar el caso a otra localidad. Desde luego EEUU no respondió.  Existen otros espacios internacionales que pudiéramos tener en cuenta, pero eso tendrá que esperar hasta que todas las apelaciones internas se hayan agotado.

 Estamos hablando de leyes y de aspectos legales. ¿Qué otros medios usted piensa que existen para obtener justicia para los Cinco Cubanos?

La presentación del 14 de junio se hizo a favor de Gerardo Hernández. Las de los otros se harán en su momento. Pero el caso de Gerardo es ejemplar porque él está cumpliendo dos sentencias a cadena perpetua más 15 años, en una situación en la cual él es evidentemente inocente de los cargos. Además, es la primera persona en la historia de los EEUU en ser acusada del derribo de una nave aérea por las fuerzas armadas de otro país actuando en defensa de su espacio aéreo. Esto nunca ha pasado antes.

Además, como una simple cuestión de falta de evidencia usada contra él, los fiscales de los EEUU reconocieron al final del juicio en una moción de emergencia a la corte de apelaciones que ellos no tenían suficiente evidencia para condenarlo, refiriéndose a ello como un "obstáculo insuperable" para obtener una condena si la jueza daba sus instrucciones al jurado sobre esta base. Sin embargo, la apelación fue rechazada, las instrucciones fueron dadas, y el jurado lo condenó. Solo en Miami.

El caso de Gerardo realmente reclama la intervención de organismos no vinculados a la esfera legal y judicial, y de personas en todo el mundo interesadas en los derechos humanos y la justicia.

 ¿Qué mensaje tiene usted para Gerardo y para el movimiento?

 Yo hablé con Gerardo hace dos días, él me llamó desde su prisión de máxima seguridad en California. Quería que lo actualizara acerca de la situación actual del caso. Él es una persona muy fuerte y segura, que cree en su propia inocencia y en su país. Ha cumplido con honor como voluntario en África  en la lucha contra el apartheid. Ha sido un prisionero ejemplar, no ha tenido una sola violación en los 12 años que lleva viviendo bajo los rigores de un confinamiento de máxima seguridad. Él se dirige a la comunidad mundial interesada en las cuestiones de justicia para hacerles conocer su causa. Así mismo, él se siente confiado en que finalmente será reconocida su inocencia.

 

by Gloria La Riva

June 15, 2010

Exclusive to freethefive.org

Please note: this is an updated and corrected version of this interview. If you are circulating copies of this interview, please circulate this version.

It was announced yesterday that a habeas corpus petition was filed on behalf of Gerardo Hernández. What is a habeas corpus petition and why it is also referred to as collateral?

Following his conviction Gerardo had a right to appeal it to the circuit court of appeals in Atlanta, which he did and then seek a review in the U.S. Supreme Court, which he also did. That process is the direct appeal. When that process is completed, which it is in Gerardo’s case, then one has the right to launch a collateral appeal or a collateral attack on the conviction, which is a very limited form of appeal (only constitutional issues not previously litigated, plus a claim of actual innocence), in what was previously known as “federal habeas corpus.” Now it is called a “Section 2255,” motion. And that is where we are now.

We filed the section 2255 motion on June 14, with our brief to follow within 30 days, indicating those constitutional violations which had not been part of the previous appeal, and a claim of actual innocence.

Why is this a final appeal for Gerardo? Isn’t a habeas corpus without time limit or restrictions?

There is definitely a time limit on habeas corpus (Section 2255). You must file within one year of the last litigation event. In Gerardo’s case, that was when the U.S. Supreme Court rejected our petition for review on June 15, 2009. That gave us one year to June 14, 2010. However, if it should come to pass, that even after this deadline is over, new evidence that was not previously available should arise, you can still go back to court, with a very narrow band of opportunity and argue actual innocence, which is what we are also arguing in these papers we have filed.

Any evidence of actual innocence or grievous government misconduct could possibly be a basis for going back to court even though we have a one-year statue of limitation.

What is the reason for a one-year limit?

It was set by Congress I believe in 1996, and signed by President Clinton. There used to be no limitations on federal habeas but in the 1996 reform they set a one-year limit for filing. Many people feel it is unfair because what happens in a number of cases is that evidence surfaces after the one year deadline. Now a defendant is presumptively barred — unless he or she can convince the court of the right to accept a late filing, not easily done.

What court was Gerardo’s filed in and what are the next steps if it is denied?

The case is filed in the federal district court in Miami, which is the southern district court of Florida. That is the same district that had the trial. And ordinarily it goes back to the same judge. However, in the Miami practice — as well as in a number of other federal districts — the sitting judge frequently refers the motion to a magistrate and the magistrate examines the papers preliminarily and holds a hearing if necessary.

In certain cases which are complex, the trial judge could keep the case and have a hearing before herself or himself. We don’t know yet whether Judge Lenard, who was the trial judge, will keep this case for herself or whether she will refer it to a magistrate.

If the magistrate or judge believes it has merit what will happen?

If either one believes it has merit, an opinion is written. And in that opinion the court will set forth the remedy. The remedy we’re seeking of course is a new trial for Gerardo. Then you have the regular course of appeals should we lose. You can go back to the 11th Circuit Court of Appeals and they will review the case if the trial court or the appellate court certifies issues for review. And if you lose there, you can once again petition the U.S. Supreme Court to take the case.

One of the issues of the appeal, is that of the journalists who were being paid without the defense knowing, journalists who were supposedly independent but were receiving money from Radio and TV Martí.

This is a classic case of newly-discovered evidence of a constitutional dimension. The trial occurred in the period of 2000 and 2001. No one knew that these journalists were being paid by the government at that time. But in 2006 it was revealed that in fact some of the regular reporting journalists were also on the payroll of the federal government in connection with Radio and TV Martí. Since that was not revealed until 2006, it is newly-discovered evidence. Since it is evidence of the government’s manipulations of attitudes within the community, it is of a constitutional dimension since it violated Gerardo’s constitutional right to a fair trial.

So in our papers we are citing the 2006 revelation, and all the excellent work that has been done by the National Committee to give substance to these revelations and to also seek under the Freedom of Information Act, further information which is still forthcoming to buttress the claim.

There is still additional information, as the litigation under the Freedom of Information Act proceeds, to develop more and more information on these journalists, their agreements with the government, what they did, and under whose auspices.

We expect the case will be in the district court for at least six months, probably longer. So as we get new information it can be added to the papers we’ll be filing this and next month.

You have a long history defending people who were prosecuted for being involved in social justice issues. How do you see the case of the Cuban five in the context of your history defending political prisoners?

This case is very similar to those cases. Once you have a prosecution where the government has a political interest in the outcome, there’s always a strong likelihood that steps were taken that were improper in initiating and prosecuting the case. And steps were taken here that were not known at the time of the trial but became known later.

We are going to be finding additional information that the government withheld, that they didn’t provide, that they used to manipulate this process in order to gain a conviction. As has happened in past cases, this is going to be a revelatory process where we’re going to find out things that were not previously known and which only became known only through additional prodding and pressure.

What attorneys are involved in the appeals?

Most of the attorneys have remained in the case, going on now for twelve years. Others have joined during the appeal.

That is a typical process. Frequently, as in the case of Tom Goldstein, you need the special expertise of an attorney who practices before a particular court. Goldstein of course is an expert in U.S. Supreme Court litigation. He teaches seminars at both Harvard and Stanford on Supreme Court litigation. When we got to the level of the Supreme Court we turned to Tom Goldstein.

With respect to myself, I came into the case in 2003, seven years ago, as the case was about to be heard on appeal. Antonio’s attorney had fallen ill and I was asked to replace him.

Some people have asked if there is any relief after the final appeal, is there any relief, any courts in the international arena available to the Five?

In May of 2005 a subcommittee of the Human Rights Committee of the UN (the Working Group on Arbitrary Detention) did issue an opinion by five judges that the venue violated international norms of due process, and they urged the US to move the case to another venue. The U.S. of course did not respond. There are other international venues we may turn to, but that will have to wait until all of our domestic appeals have been exhausted.

We are talking about law and legal issues. What other means do you think there is to win justice for the Cuban Five?

The filing on June 14 was on behalf of Gerardo Hernandez. The others will be filing in due course with René Gonzalez filing about this time. But Gerardo’s case is exemplary because he is serving two life sentences plus 15 years, in a situation in which he is demonstrably innocent of the charges. Also he is the first person in U.S. history to be charged for the shootdown of an aircraft by the armed forces of another country acting in defense of their airspace. Also, as a simple matter of the failure of the evidence used against him, the United States prosecutors acknowledged at the end of the trial in an emergency appeal to the appellate courts that they did not have sufficient evidence to convict him, referring to it as “insurmountable obstacle” toward gaining a conviction if the trial judge gave her intended instructions to the jury. The appeal was rejected, the instructions were given, and the jury convicted nonetheless. Only in Miami.

Gerardo’s case is really one that calls for interventions by non-judicial, non-legal bodies and people worldwide interested in human rights and justice.

What message do you have for Gerardo and for the movement?

I spoke to Gerardo two days ago, he called me from his maximum security prison in California. He wanted an update on where the case stood right now. He is a very strong, firm person who believes in his own innocence and his country.

He served honorably as a volunteer in Africa in the struggle against apartheid. He has been an exemplary prisoner, not a single violation in his 12 years living under the rigors of maximum-security confinement. He looks to the worldwide community of people concerned with issues of justice to make known their concern. He also feels confident that he will ultimately be vindicated.

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