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Los tesoros de la Natura

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Por Ricardo R. González

Fotos: Carlos Rodríguez Torres

Unos zancudos extraños merodean por el asentamiento de Carahatas. Ya no manifiestan la timidez característica ni emiten graznidos a fin de alertar sobre la presencia de intrusos convertidos en peligro.

De vez en cuando escapan de sus colonias para luego retornar a ellas en las demarcaciones de la Estación Biológica cercana a este poblado de Quemado de Güines. Son flamencos rosados (Phoenicopterus ruber ruber) considerados el valor primordial de la biodiversidad en el Área Marina Protegida (AMP) Refugio de Fauna Las Picúas—Cayo Cristo, ganadora del Premio Nacional de Medio Ambiente.

Allí esparcen su reino, en el sitio de reproducción más importante de gran parte del país dentro de un panorama fascinante. Según cuentan, esta familia de aves creció notoriamente allá por el 2001 antes de que llegaran las ráfagas de Michelle, pero la furia de aguas y vientos afectó a unos 500 reproductores.

Por entonces, el número de nidos descendió a unos mil hasta que ya en el 2006 alcanzó los 4 mil 201 y logró el incremento estable de la especie.

Con un arte especial pulen sus nidos en forma de pequeños volcanes circulares que influyen en la estabilidad a fin de mantener el huevo alejado del agua y evitar su desliz hacia zonas más bajas.

Las posturas aparecen entre las más grandes de las aves que habitan en nuestro archipiélago. El diámetro mayor oscila de ocho a nueve cm, mientras el menor se establece entre los cinco y los seis cm. El peso promedio de cada una fluctúa de 140 a 150 gramos.

MÁS ALLÁ DE LOS FLAMENCOS

No todo en el Área se reserva a estos raros pájaros rosados. Por sus 55 mil 970 ha —de ellas, 40 mil 250 marinas— circundan la Iguana cubana (Cyclura nubila) considerada el mayor lagarto del archipiélago y una subespecie endémica bajo categoría vulnerable.

Otro tanto ocurre con la caguama (Caretta caretta), las tortugas verdes (Chelonia midas), y el carey (Eretmochelys imbricata) que hacen de las playas Obispo, Mulata y Roteño sus cobijas reproductivas en el período de mayo a septiembre.

Luego de una década, las supervisiones al proceso de anidamiento permiten afirmar que no son muchos los ejemplares existentes, y sus nidos apenas sobrepasan los 50 en cada año.

Todo el entorno presenta notoria diversidad de aves acuáticas. Reporta, además, 55 especies de flora, con dos endémicas de Cuba: el Yuraguano (Coccothrinax littoralis) y una variedad de cactus, en tanto la fauna dispone de una amplia representatividad que suma 86 modalidades, de las cuales 36 anidan in situ.

Por este panorama de la Naturaleza reservan su espacio, también, mamíferos como la Jutía Conga (Capromys pilorides), mientras las toninas (Tursiops truncatus) hacen de las suyas con novedosas acrobacias. Todos tienden la reverencia al manatí (Trichechus manatus) en peligro de extinción.

Los observadores comentan que dicho mamífero es apreciado cada año por determinadas zonas, y no descartan la existencia de una población residente en estos lares.

Sin embargo, las especies comerciales encuentran allí su rinconcito. El pargo criollo (Lutjanus analis), la biajaiba (Lutjanus synagris) y el Caballerote (Lutjanus griseus) pasean por las aguas junto a la policromía aportada por langostas (Panulirus argus) y cangrejos.

El trabajo de preservación no ha sido fácil. Comenzó desde el «nacimiento» del AMP con miras educativas en la corrección de conductas inapropiadas en la comunidad.

La eliminación o resta de impactos ambientales como los efectos contaminantes, la caza, la pesca y tala furtivas, entre otras, dependen en gran medida de compromisos e interiorizaciones por parte de los diferentes actores.

Por ello, al constituirse el Área, iniciaron un círculo de interés en la escuela primaria Ciro Redondo, de Carahatas, que luego se amplió con otras acciones dirigida a niños, trabajadores y vecinos hasta llegar a las comunidades de El Conde, Lutgardita y La Panchita.

Con carácter anual y desde el 2002, los carateños reciben el Festival Marino Costero a fin de reconocer las acciones preventivas, el cuidado de la biodiversidad, el uso sostenible de los recursos y a los líderes en el trabajo medioambiental, en tanto no falta la participación del Área Protegida en varios proyectos de colaboración foránea.

Poco a poco la propia conciencia vence desgarros humanos. Quien ayer destruyó hoy conforma el enorme potencial de las riquezas en favor de la vida. Este sitio villaclareño bien lo merece porque alberga lo inestimable de esos tesoros que guarda la Naturaleza.

MEMORÁNDUM

— El ÁMP Las Picúas—Cayo Cristo, perteneciente a la Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna (ENPFF) fue creada en 1991. Reforesta hectáreas de bosques en la cuenca del río Majá, trabaja en la creación de jardines modelos y en la capacitación de líderes ambientales entre los pobladores.

— Se extiende desde Cayo Blanquizal hasta Cayo Cristo, y entre sus objetivos primordiales figuran la preservación de las especies y su diversidad biológica, el uso sostenible de los recursos marinos, la conservación del paisaje, el turismo y la recreación, sin descartar las investigaciones científicas y la educación ambiental.

— Dispone de estrategias dirigidas a eliminar el tráfico de conchas de carey y moluscos, mientras velan por las poblaciones de jutías en los cayos, que se mantienen estables entre 5 y 14 ejemplares por ha, mientras no descuidan el manejo de las toninas y el manatí.

— Numerosos premios y distinciones conforman su aval. Estuvo nominada en el 2007 al Premio Nacional de Medio Ambiente entre las diez instituciones que optaban, y logró idéntico galardón a nivel provincial en el 2008. 

CONTRASTES

Tanzania aporta, esta vez, el escenario de los hechos. Más de 10 mil flamencos rosas murieron en el norte de este país debido a la ingestión de algas contentivas de un gran número de toxinas.

Según el naturista Warden Betty Loibooki, responsable del Parque Nacional del Lago Manyara, las algas constituyen el principal alimento de dichas aves, y la acumulación de estas toxinas se debe a la importante bajada del nivel de las aguas.

«Eso es lo que ha matado a los flamencos, según nos han informado los científicos alemanes que han estudiado el caso», apuntó el portavoz de la reserva natural.

La mayor colonia de flamencos rosas del mundo se encuentra en una zona fronteriza entre India y Pakistán llamada Rann o Kutch, pero Tanzania también aparece como una de las grandes reservas de dicha especie. Los lagos del país africano dan cobija a amplias colonias que se alimentan filtrando el agua a través de su pico.

Casos como este hieren a los ecosistemas mundiales.

¿Tenemos o no nuestras Razones?

 

 

 

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